El pelo y las emociones. Adiós a alguien importante

Tengo el pelo con rulos. Y además debilitado por el paso del tiempo y tantos años intentando adaptarlo a lo que correspondía, o sea, volverse lacio …

Cuando descubrí al Colo fue un hito en mi vida, en serio. Le escribí un comentario, diciendo “haces bien” pensando en la canción de Jorge Drexler.

Así me sentía. ¡Con la esperanza renovada, de poder tener otra vez el pelo como es, dejando de arruinarlo y además verme linda! Quizás solo las mujeres mayores de 50 pueden entender lo importante que es esto...

Lo descubrí tarde al Colo, y fui una clienta muy esporádica. La última vez que fui me atendió Juan con sus manos de sanador y su sonrisa tan alentadora. Me hizo sentir muy bien... y claro decidí que voy a ir a verlo y seré su clienta. Pero no tenía turno , así que busqué especialista en rulos en internet. Muy difícil…los verdaderamente buenos no tienen horarios disponibles.

Uno respondió…me llamó la atención que ponía fotos que no eran de sus clientas... pero yo también lo hago, así es el insta.

Era muy trasmano desde mi casa, me preocupaba llegar tarde, el colectivo no venía... terminé tomando un taxi que no sabía cómo llegar, y me dejó a dos cuadras... Así que avisé que iba a llegar tarde… pregunté si me podía demorar un poco más... era difícil calcular porque era una zona que no conozco...

En el camino unos bomberos estaban por apagar un incendio. Mala señal. Sentía todo mi cuerpo rígido, resistiéndose a caminar. ¡Suelo ignorar estas señales…¡casa de herrero!

Había anuncio de sudestada, frio polar en la calle... con la cabeza húmeda porque se me había hecho tarde...

En fin...

Cuando llegué de algún modo esperaba una bienvenida cálida. No fue así. Me retó duramente por el mensaje sobre la tardanza. Solo me había demorado 10 minutos. Era un tipo duro, de esos que les gusta hacerse el chico malo...( estuve leyendo a Erika Jong sobre esta cuestión de los chicos malos ) Me pareció de esas personas que buscan afirmarse con este tipo de frases… yo no hago esto, no hago aquello… yo soy perfecto en esto otro...

Quise lavarme las manos, una manía de larga data ... imposible para mi entrar a un lugar y no lavarme las manos. Me dijo que no se podía pasar al baño. Revolví mi cartera buscando el alcohol el gel... sintiendo su impaciencia. Ni soñando iba a sentarme sin desinfectarme las manos, es más fuerte que yo... no es un hábito que desee cambiar tampoco. Finalmente trajo alcohol líquido …

Le pedí que cuidara las puntas ( ¡tema básico!) me dijo que no tenían importancia las puntas, que él no tenía la culpa de las malas experiencias que yo había tenido antes con otros peluqueros. ¡Estaba teniendo en ese mismo momento una mala experiencia!

Habló de lo extraordinaria que era su tijera, de su excelente técnica, de todo lo que él sabía de cortes de cabello ( por fin aprendí todo lo que no debo decirle a los pacientes y alumnos cuando piden algo)

No me ofreció ni un vaso de agua, no tenía crema de peinar ni difusor, así que no pude ver cómo quedaba el peinado. Me sacó a la calle con el cabello húmedo casi sin secarlo.

Volví muy angustiada a mi casa, me sentí realmente maltratada.

En realidad, solo fue una mala experiencia con una persona torpe a la hora de relacionarse con sus clientas.Tal vez no había tenido en cuenta lo importante que era hoy sentir que me trataban bien a mi y a mi pelo.

Recién hace un momento me di cuenta porqué era tan grande la angustia. Es que estaba muy triste por la muerte del Colo. Entendí lo importante que era este ser en mi vida, aunque solo lo hubiera visto dos veces.

Así que va un abrazo para todos sus seres queridos, un gran abrazo desde el corazón. Y una luminosa oración, Colo donde quiera que estés espero que encuentres el camino de Paz y de Bendiciones y que te sientas Amado infinitamente.

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